Al recorrer el terreno que hemos descrito, no encontramos otros arroyos, como se nos decia, que corren paralelamente al descubierto: nos figuramos entonces que sus vertientes tenian orìgen en el Curumualá, que se prolongaba mas de una legua al NO, hasta unirse con la ùltima ramificacion que se pierde en la llanura--el Guaminí: Se nos aseguró igualmente por los mismos indígenas, que en la Sierra de la Ventana se hallaban las vertientes de los rios Sauces: estas no las encontramos, pero se nos dijo por los desertores è indios, que se hallaban en la parte austral del cerro de la Ventana, y de allì corrian hasta las costas de la Bahia Blanca, en donde desagua. Mucho menos encontramos las del Sauce Chico, que se hallan en el Curumualá. Ambos arroyos pasó un facultativo en su viaje à Patagones, es decir, hácia la parte meridional de la sierra, dejando el curso á la derecha, como lo describe en su diario, y dando como positivo el punto que indicamos por su orìgen.

A las 2 de la tarde, cuando parecia que despejaba el horizonte, y se descubrian las cimas del monte principal, nos dispusimos à medir su altura trigonómetricamente. Ella resultò, despues de haber hecho el càlculo por logaritmos, y resuelto los triangulos, de 2,500 pies sobre el nivel general del terreno. Su altura es imponente, su perspectiva magestuosa, y lúgubre todo el terreno que [{122}] domina su elevacion, y en donde se halla situado: el es totalmente desnivelado y lleno de piedras, y de una magnitud excesiva en las faldas y cimas de los cerros. La parte medida era accesible hasta 150 varas, pero á una mayor elevacion forma despeñaderos de piedra, elevándose perpendicularmente hasta completar su altura, y formando algunos mogotes en su misma cima; pero de menor altura que el superior, el cual es perpendicular sobre su base, formada sobre la cúspide de los inferiores. Antes de arribar à la parte inaccesible, se forma una gran meseta de mas de 190 pies de circunferencia, con aguadas de las lluvias, que forman un depósito en un pequeño pozo. En toda la superficie del cerro, no se encuentran pastos, sino piedra pedernal y comun, y aun algunos minerales, como se asegura que lo es el armazon del cerro.

No sería estraño que esta cadena ò ramificacion de los Andes encerrase estos metales, siendo una masa homogenea á aquellos que los producen. Cuando se nos presentaban aquellas particularidades á nuestra vista, anhelabamos tener un caudal mayor de conocimientos, principalmente en la química, para poder analizar con mas propiedad, y dar una descripcion mas exacta de las bellezas de aquel suelo. Bàstenos indicarlas, aunque no las analizemos: llegurá otra época en que génios mas felices que el nuestro, sepan aprovecharse de estas indicaciones, y corran á descubrirlas, para llenar el vacio de los que, teniendo proporcion, no lo hicieron. Pero los motivos que nos impidieron de llenar todos los objetos de nuestra Comision, no fueron solamente los que hemos alegado, aunque nuestra capacidad era bien limitada, por las circunstancias aflictivas que nos rodeaban, y los peligros á que nos esponiamos.

Siguiendo nuestra descripcion, se verà cuan interesante hubiese sido haber hecho una observacion astronómica en la falda de aquel monte, y reconocer el lugar que ocupaba en el continente americano: pero desgraciadamente no vimos el sol en todo el dia que tuvimos proporcion de egecutarla sin ser vistos, reservándonos hacerlo en la costa del arroyo, si se nos ofrecia la oportunidad. Hasta las 3 de la tarde no despejò la niebla, y à esta hora apareció el horizonte cerrado y nublado, amenazando una fuerte turbonada. Entonces nos resolvimos retirarnos, costeando si era posible la sierra, hasta el Curumualá, para descubrir el orígen de dos arroyos que se nos informò de allí nacian. A ¾ de legua que anduvimos, encontramos, entre la abra de la Ventana y el Curumualà, las de uno, llamado Ingles-mahuida, ó arroyo del Inglès, por haber sido asesinado un extran[{123}]gero en tiempos atras por los Ranqueles. Su orígen era una pequeña cañada, que corria por medio de la abra, recibiendo algunas aguas de unos cerros, de los boreales del círculo de la sierra desierta. Siguiendo mas adelante, como á 1/3 de legua, encontramos el de otro, formado en la misma abra, y recibiendo las aguas de algunos cerros poco elevados, que rodeaban el encadenamiento del Curumualà, distante al O 1-2/3 leguas, cuyas aguas formaban un pequeño cauce de 2-¼ varas. El prímero lo reconocimos hasta 1-½ leguas en su curso, casi al mismo rumbo SO à NE que el anterior Quetro-eique: su cauce se aumentaba considerablemente hasta 7 á 8 varas, y sus calidades eran las mismas, sin ninguna diferencia de las descubiertas en el primero. La velocidad de sus aguas estaba en una razon de 6 à 5: es decir, que su velocidad era mayor que el anterior, y en 1' de tiempo recorria 110 pies, ó 6,600 pies, ó 2,200 varas en 1h cuando en el mismo tiempo el otro no recorria sino 1,920 pies. El tercero, nombrado Malloleufú, (arroyo blanco) lo reconocimos igualmente hasta 1/3 de legua, y parecia apartarse considerablemente del segundo: es decir, de rumbo SO à rumbo NE 18° N. En lo poco reconocido encontramos precisamente las mismas calidades que los otros dos, pero en la velocidad diferian. Este recorria en 1' de tiempo 102 pies, ó 6,120, pies ò 2,040 varas en 1h: es decir, que sus velocidades se hallaban en la proporcion de 5 la del primero, 6 la del segundo, y 5-½ la del tercero.

Este último no lo reconocimos mas estensamente, porque en sus riberas divisamos un enjambre de poblaciones pertenecientes al cacique Neclueque: el segundo lo hicimos hasta donde encontramos otra multitud de toldos pertenecientes al cacique Necul, hermano del anterior, y sentiamos sobre todo no reconocerlos todo lo que fuese posible, para averiguar sus desagues, ó el depósito de sus cauces, al parecer consíderable, hacia el rumbo á que todos se dirigian: no quedando duda que seria en algun gran lago ó en algun bañado, que era lo mas probable, y lo que se nos aseguró. Las calidades del terreno eran buenos pastizales poco elevados, tierra dura, negra y vegetal, diversidad de flores y de yerbas, caza abundante, y de toda especie.

En la sierra[40] se encontraron grandes tropas de guanacos, liebres, gamos, avestruces, &c., y para la caza de los primeros los naturales usan bolas, en que ponen su lujo particular, preparándolas de un modo industrioso. Entre los arroyos y las poblaciones se descubrieron inmensos rodeos de ganado de todas especies, no pudiendo hacerse su cálculo por no haberlos visto sino á distancia de algunas cuadras; cubrian el horizonte, y pastoreaban al rededor de las poblaciones. Nos reservamos reconocerlos en la reunion que debia realizarse al dia siguiente, conforme lo ofrecieron.

Mientras tanto nos lisogeamos haber agregado este conjunto de noticias á las existentes para aumentar los datos de la geografia de este pais, y perfeccionar la carta general que nos propusimos trabajar[41]: dando á conocer al mismo tiempo que cualquier trabajo de esta naturaleza que se emprendiese, debe ser interesante, porque se hace en un pais, del que se tienen ideas vagas manifestándolo los mapas que hasta ahora hemos visto, en que se encuentran errores notables.

En todas las cartas se echan menos esas posiciones interesantes, es decir, la primera cadena de los pequeños Andes, formada desde el Volcan hasta el cerro del Cairú en donde concluye; dejándose ver en su lugar una vasta pampa en vez de una serrania que la atraviesa. Lo que hemos encontrado representado en su verdadera posicion son el Volcan y el Tandil, pero no la continuacion del encadenamiento de sierras que atraviesa el desierto, corriendo mas de 30 leguas al NO. En otras ni aun se hallan indicadas, y solo se encuentran encadenadas las dos primeras, corriendo á rumbo diferente de lo que es realmente, y sin formar entre ambas esa abra inmensa de 12 á 14 leguas. Estas, podemos decir sin vanidad, quedaron determinadas en la expedicion que hicimos el año 21, aumentando con nuestros reconocimientos la parte geográfica de aquellos parages. La segunda cadena de los Andes (la Ventana) se halla igualmente mal representada, corriendo á un rumbo diferente del que sigue: ni tampoco estan determinados otros puntos de ella, como el Curumualá, el Guaminí y los arroyos que de ellos descienden, contentàndose con anotar la posicion del primero vagamente, como lo han hecho con el Tandil.

La única carta en donde se hallan representados los dos puntos principales de ambas cordilleras, es la de la provincia que construyeron los marinos españoles, Bausá y Espinosa, por órden de uno de los vireyes. En ella se encuentra el mejor monumento de los trabajos científicos de nuestros antepasados: pero es incompleta toda la parte de este pais, porque hasta entonces muy pocos, ó ningunos habian viajado por él: siéndolo sí la parte interior de la provincia, rectificada ultimamente por los trabajos científicos de Cerviño en la expedicion de Azara, y por reconocimientos que despues se han hecho. Esta carta la conservamos como una obra preciosa, y nos hemos propuesto sacar ventajas, aprovechando sus datos para formar una obra completa del interior de nuestra provincia y pampas del sud, hasta el establecimiento del Rio Negro, aunque no se estiende sino hasta el cabo Corrientes, prolongándose por el meridiano de los 38° de latitud hasta la Ventana y Guaminí. Pero un acopio de los mejores trabajos de la costa Patagónica, los viages terrestres, y los nuestros, nos darán por resultado una obra completa, que si no llega al grado de exactitud que estos trabajos demandan, al menos hará conocer el pais que habitamos, y lo que él encierra.

De nuestra provincia no tenemos mas carta que esta, es decir, del terreno comprendido entre la ribera del Salado, el Arroyo del Medio, el Paraná y las costas del Rio de la Plata: y aunque en el año 20 se practicó un reconocimiento, esto no pasó de la esfera de un ensayo, pues se hizo á la ligera, con la aguja y las noticias vulgares de las distancias que dieron los paisanos ó vecinos. Sin embargo se juntó un caudal de detalles y de circunstancias que no dejan de ser útil, pero con la condicion de no darles mas confianza que la de un simple reconocimiento, no obstante que fué egecutado por un ingeniero que trabajó en aquel año, y dirigió un pequeño departamento que se estableció á sus órdenes en esta ciudad.