El 14[58] se despachó con el chasque, que aun no habia salido, la contestacion al cacique Neclueque: que la Comision agradecia la parte é interes que habia tomado en favor de ella, como una prueba que garantia su conducta de toda calumnia, y un acto consecuente á lo pactado: que los disidentes serian castigados por el Gobierno, prohibiéndoles su tráfico y comercio con la provincia: que estos los habian de obligar á hacer la paz, y que entonces se la negarian, y que les pesaria aun mas haber persistido en su tenacidad, poniéndose toda la gente en armas para castigarlos: que si observaban con él una conducta análoga á sus sentimientos, los despreciase, y si queria vengarse, pidiese auxilio á la provincia: que esta se los franquearia, consecuente á la amistad que reinaba: que ya era tiempo que desplegasen su energia, y pusiesen todos sus recursos en planta, para vengarse de sus enemigos que habian talado sus campos repetidas veces, robando impunemente sus haciendas: que recordasen los motivos que tenian para no ser indulgentes con sus enemigos, y que obrasen en union; y resolviendo darles un golpe, lo comunicasen al Gobierno para que les prestase los auxilios que pidiesen. Se agregó, que se le remitirian todos los encargos que habia hecho incontinenti á la llegada de la Comision.
Se dispuso todo para emprender nuestra retirada, defiriendo la reunion á la laguna, en donde debiamos pasar hasta el 16.
La pacífica gente de esta poblacion, que nos habia hospedado mejor que ninguna, no nos incomodó en lo mas mínimo todo el tiempo de nuestra morada, como lo habian hecho otras bien gobernadas.
Observamos en nuestras paradas en las poblaciones, que los naturales se egercitaban en algunos juegos gimnásticos, como la caza á caballo de ciervos, gamos, &c., la lucha, las carreras, el pilmatum, juego particular, que merece describirse.
El pilmatum es un juego semejante á la lucha: para presentarse á la palestra, se desnudan ocho ó diez jóvenes los mas gallardos y mas aguerridos en ella, forman bandos de cuatro y cinco de parte á parte: describen una circunferencia de cuatro varas de radio, marcándola con rayas ó lazos para no traspasarla. En el centro se colocan los lidiadores, formados ambos partidos á ½ vara, cara á cara. Uno de ellos tiene una pelota en la mano: este la arroja con violencia sobre el cuerpo de su contrario: este la recibe, y la dirige sobre otro enemigo distinto de él que se la dirigió primero; este la recibe, y con fuerza la arroja sobre otro del partido opuesto: así es que este continuo movimiento para no perder la pelota, lo egecutan de un modo pronto y [{150}] agil: cuando recibe uno el golpe en cualquiera parte del cuerpo, corresponde al mismo ó á otro del partido opuesto con igual tiro: si alguno no acierta al contrario, pierde cierto número de tantos; y si no corresponde con la pelota al recibir el golpe, ó la deja caer en tierra, pierde igualmente cierto número de tantos: si alguno traspasa el límite descripto, pierde igualmente un número determinado; y un cierto número de pérdidas completa una partida, á la que juegan intereses de ambas partes. Si la pelota cae acaso en tierra, lidian luchando para tomarla primero ambos partidos, porque ganan una corta cantidad de puntos: en estas luchas arrancan con las uñas, que al propósito se las dejan crecer, algunos pedazos de carne de los contrarios para conseguir la pelota. Era ciertamente singular la perspectiva de este juego: la hermosura de la juventud lidiadora, su agilidad, destreza y viveza, proporcionaba un rato de diversion. El partido que gana recibe su premio en especies de plata, telas ú otras cosas que apuestan; y recibe por conclusion música y festejos de los mirones. La música que gastan son flautas de cañas, arcos de cerdas con cascabeles, en forma de violines; y para la pelea, trompas de cuerno, y bocinas de tonos tristes.
La Comision dió cuenta de lo acaecido por otro oficio al Gobierno, desde lo resuelto por la junta hasta lo nuevamente acordado, con noticia del dia de su marcha, y de no haber necesidad del auxilio que en el primero se pedia. Todos estos oficios los teniamos detenidos hasta tener oportunidad de remitirlos.
El 15[59], á las 12 del dia, nos pusimos en marcha á la laguna llamada de las Tratados, por haber sido allí la primera reunion general. El cacique Lincon y toda su tolderia nos acompañaron cerca de media legua. Su cacique y demas se retiraron á sus casas, ofreciendo éste arribar al dia siguiente á nuestra parada para acordar, con los que se reuniesen, el auxilio que debia acompañarla, que allí se dispondria de la Comision por última vez. Mientras tanto, toda la poblacion nos abordaba para despedirse, y deseándonos un viage feliz se retiraban, llenándonos de adioses.
Con rumbo E ¼ S, caminamos 3-½ leguas, hasta las 4 de la tarde, en que paramos en la misma posicion anterior. En las márgenes de la laguna, en que antes existian cuatro toldos, á nuestra vuelta encontramos veintidos. La poblacion del cacique Ancaliguen se habia trasladado de la posicion que ocupaba, por haberse secado la laguna en cuyas riberas habitaba.
Al dia siguiente, 16[60], aguardábamos los caciques que debian reunirse para determinar nuestra partida. Mientras tanto, teniamos en nuestro campo toda la turba de indios y mugeres de las poblaciones vecinas, con sus acostumbradas petulancias. Nuestros víveres ya estaban en mala situacion para obsequiar: los recursos se habian concluido.
A las 11 se reunieron en nuestro campo todos los caciques invitados que asistieron á la reunion anterior, presididos por el cacique Lincon. Hubo felicitaciones, y en seguida el cacique Avouné habló en nombre de sus compañeros, sobre algunos puntos particulars que el dia de la reunion no habian tenido ocasion de considerarlos.--Que no podia menos que repetir sus solicitudes tantas veces indicadas en las anteriores juntas, sobre el buen trato que demandaban en la frontera y capital para sus indios.