Luego que se resuelva la ejecucion de las obras indicadas, presentaré un presupusto de los gastos que se juzguen necesarios, y ademas haré presente los medios que parescan oportunos para establecer fondos que auxilien estas nuevas poblaciones, y formen las rentas suficientes para sostener todos los ramos de este objeto.
Yo debo poner fin á un discurso, demasiado largo, si su importancia fuese conocida de todos. Cualesquiera que sean los errores en que abunde, sin distraer del objeto, solo servirán para manifestar mejor la necesidad de emplear los talentos de otros ciudadanos mas ilustrados. De esta verdad estoy bien convencido, y por eso mis trabajos y mis esfuerzos mas bien se dirigen á excitar su patriotismo que á señalar las reglas que deban adoptarse para llevar á su perfeccion esta obra. He empleado cuanta diligencia ha sido posible para dar el lleno á mi comision, y no perdonaré fatiga que sea conducente á facilitar la plantificacion de un proyecto de primera necesidad.
No cesaré de repetir unas verdades que tanto interesan, ni de presentar por todos sus aspectos esta empresa. El arbol de la libertad é independencia civil que acaba de plantarse, es preciso que arraige mucho en la tierra: de otra manera los huracanes que le prepara el contraste de fuerzas estrañas, ó de nuestras mismas pasiones, lo arrancarán de nuestro suelo. El mineral famoso del Potosí, desentrañado por el espacio de tres siglos con toda la avidez de la codicia, ha venido á ser un esqueleto de gigante: apenas queda de él una memoria de lo que fué. Los preciosos metales que vertia, y los del resto del Perú, van á desaparecer quizá de entre nosotros. Y ¿con qué llenaremos el vacío que dejen en nuestro comercio? ¿Qué agente substituiremos para que acelere nuestros giros y vivifique el estado?
Hagamos valer nuestras tierras: que la industria y el comercio tomen de ellas la materia de sus manufacturas y de sus cambios: busquemos acá tambien nuestros metales: abramos nuevos manantiales de verdaderas riquezas; de otra manera no puede haber poblacion, no habrá poder, y destruido en su fondo el cuadro del estado presentará unos costados débiles, que cualquiera fuerza romperá fácilmente. La disolucion del estado, ó la pronta regeneración de nuestra agricultura—esta es la alternativa en que nos hallamos: ella es terrible, pero no menos cierta.
¡Gefes! ¡Magistrados! La Patria azorada con la idea de su próxima aniquilacion, os tiende las manos desde el borde del precipicio. La generacion presente, y las venideras esperan de vosotros su subsistencia y su felicidad: si se la negais, el grito de la desesperacion, propagándose sucesivamente, llevará vuestro nombre cubierto de horror á la mas remota posteridad. Si teneis la fortuna de llenar sus votos, la gratitud de todos los ciudadanos presentará vuestro gobierno como el emblema de la sabiduria y de la abundancia.
Buenos Aires, Noviembre 26 de 1811.
PEDRO ANDRES GARCIA.