Este cacique, aunque al paso por aquel mismo lugar á las Salinas, me hizo igual peticion, no se la otorgué; previniéndole, como ahora, que saliese al camino y le recibiria. En efecto, intentó salir, y se lo impidió un fuerte temporal que experimentamos: por lo que me hizo espreso á la Laguna, quejándose de no haberle esperado, y pidiéndome de nuevo le mandase à Leiva: lo que no le otorgué, así por la distancia, como porque podia hacerme falta, atendida la escasez de los lenguaraces, y por otras circunstancias que me retraian de ello. Aquellos motivos, y las posteriores ocurrencias de la Laguna y Lincon, le hicieron prorrumpir en amenazas, y armarse para atacarme al paso. Con estos antecedentes tuve motivo de hacer un relato muy circunstanciado al comisario, que era un indio ladino, chileno, muy sagaz, y que, segun colegí, dominaba á Antenau.

Procuré en primer lugar mandarle unos chifles de vino que me mandó pedir, y algunas otras cosas de supererogacion: pero me interesé mas en agasajar al cristiano chileno; y entonces le reconvine, haciéndole entender que, ademas de mis armas, venian para observar la conducta de Antenau aquellos indios y caciques que me acompañaban, para tomar las armas de todos sus indios, y últimar la tolderia de Antenau al primer aviso. Ademas tenia en las fronteras mas de 2,000 españoles, esperando mi aviso para entrar degollando, y acabar con Antenau, sus parientes y parciales: pues ya habia yo dado parte de su disposicion, y sabia que habia reunido en su tolderia la indiada del sur y la tenia armada; pero que me importaba muy poco. Que así le digese, que viniese cuando quisiese, que lo recibiria de amistad y sin armas como á los demas caciques: pero que si venia armado, seria haciéndole fuego y tratando de arruinarlo, sin que entretanto me moviera de aquel sitio hasta dejar sus toldos destruidos y tambien sus haciendas.

Me aseguró que nada habia, y que aun cuando Antenau quisiese hacer uso de lanzas, él se lo impediria, y estaba cierto que sin su conocimiento no habia de emprender cosa alguna. Esta asercion comprueba bien el ascendiente que los apóstatas tienen entre los indios y sus caciques. Este debia tener tanto influjo como espresaba, así por su despejo como por su conocimiento de todos los partidos de nuestra campaña, en donde ha permanecido conchabado en varias estancias, hasta que diez años há se casó en los toldos de Antenau. Partió, ofreciendo volver al siguiente dia y cuando la expedicion estuviese mas inmediata á su vecindad para llevarse á Leiva, que le franqueé con el fin de que reconociese las fuerzas y cotejase las aserciones del enviado con la disposicion de Antenau.

Ademas de los caciques seguian este dia la expedicion mas de 300 indios, á hacer las permutas y cambios de ganados, tegidos y peleterias, cuya casualidad afirmó en parte las expresiones que de su amistad dige al comisario de Antenau; que se despidió al parecer contento y empeñoso de hacer real y efectiva su oferta de tranquilidad. Se me dió parte de haberse roto dos carretas; mandé hacer alto, lo que se ejecutó despues de haber repasado el paralelo de la Sierra de Guaminí. El dia ha sido de mucho viento por el sud-sud-oeste fresco. Segun los partes no hay novedad de indios que presente cuidado, pero como lo ofrece el indio Antenau, mandé que ocurriesen todos los maestros carpinteros para acelerar la compostura de las carretas rotas, à fin de que se reuniesen á sus respectivas filas: y ejecutado esto, se pasó la noche en vigilancia, hasta el siguiente dia.

1.º DE DICIEMBRE, SABADO.

En este dia no se pudo hacer viage, por hallarse flojas y descompuestas muchas carretas, como porque el cacique Quilapí y sus gentes, que viven en estas inmediaciones, pidieron la detencion de este dia para hacer sus ventas y permutas. Por un peon se cometió un robo á un indio ebrio, de varias especies, de que se me puso demanda, y averiguada la cosa se encontraron las especies robadas, menos una manta, por la que fué necesario pagar ocho pesos y contentar al indio: al peon se le dió su penitencia, y lo mismo á un soldado que desamparó la guardia, y apareció sindicado de complicidad en el robo. En el dia se me ha dado parte de haber tres enfermos mas, de golpes y contusiones de carretas: de modo que nos hallamos con diez en el hospital. Se observó el sol á las 12, y nos hallamos en la latitud de 36° 51, que es casi la mitad ó punto medio de la Sierra del Guaminí, pues está situada á los 36° 50, formando nueve quebradas y otras tantas llanuras, é igual número de ángulos, cuyas sierras forman escarpas. Al sur de nuestra situacion se halla una laguna que tiene de largo legua y media, y la otra al norte. En esta mañana se formó una tormenta que pasó al nor-oeste, y habiéndose afirmado el viento al oeste sud-oeste, quedó el tiempo bueno, sin mas novedad.

2, DOMINGO.

En este dia no se celebró misa por la mucha indiada infiel que se halla en nuestro campamento, así de las pertenencias de los caciques, como de las tolderias que tenemos á la vista con mucha inmediacion, con crecido número de haciendas, divididas de las nuestras por solo una pequeña laguna: siendo de notar, que los indios no han retirado sus ganados, sino antes obsequiado con leche y corderos á los que permití pasar á ellos, que fueron pocos. Las majadas de ovejas eran numerosas, y no pocas las demas haciendas, que de ordinario retiran con solo la noticia de haber españoles en la campaña, como lo experimentamos en la ida: pero ahora dieron crédito á nuestras ofertas y buena fé con que se les trataba.

A las 4 de la mañana seguimos nuestra marcha, y á las 10 paramos hácia el centro é inmediación de la Laguna del Monte. A las 4 continuamos nuestro viage: pero siendo el camino doblado, y forzoso que las carretas se sujetasen á sus líneas, apenas avanzamos una legua, quedándonos aquella noche casi al costado de dicha laguna. A las 4 de la tarde compareció un segundo emisario de Antenau, pidiéndome le mandase à Leiva, para salir con él al parage citado de Guapalo: que en efecto le remití bien municionado é impuesto de lo que debia observar. Con lo que terminaron las ocurrencias de este dia, sin mas novedad que haberse despedido los caciques que estaban en el campamento al tiempo de nuestra marcha.

3, LUNES.