Este punto es el de reunion, y tambien del que se dividen los caminos para distintos partidos de esta campaña. Luego que llegaron las tropas, dí órden para que cada uno pudiese marchar libremente á su destino, como algunos lo ejecutaron en aquella misma tarde. El camino desde la Cruz de Guerra hasta aquí es de rigorosa travesía; y habiéndose hallado aquella laguna seca, fué necesario pasasen las primeras á los Manantiales de Casco: pero luego se halló una laguna con agua abundante, como á legua y media al nord-este, del lado de Palantelen, en el camino del Fortin de Areco, de lo cual pasé aviso al resto de la expedicion. El viento fuerte por el norte nor-oeste, sin mas novedad que hallarse cerca la tropa de Morales, que mañana puede llegar á Palantelen.
Habiendo llegado á este sitio un religioso mercedario á pedir limosna de sal, se le dijo que aprovechase la de la carreta quebrada en las Dos Hermanas, lo que verificó.
19, MIERCOLES.
Todo este dia me mantuve parado en este punto de Palantelen, esperando la reunion de tropas atrasadas; à quienes, luego que iban llegando, se les comunicaba la órden de marchar libremente á los lugares de su procedencia. Asimismo despaché á los milicianos que de diferentes Guardias habian seguido la expedicion, segun es costumbre, dejando las carretas armadas de lanzas: siendo del cargo de los mismos troperos entregarlas en la capital al tiempo de conducir la sal al Exmo. Cabildo.
En este dia pasé oficio à la superioridad por medio del ayudante mayor de la expedicion, de haberla disuelto en el punto dado por S. E., y que marchaba al siguiente dia á la frontera, desde donde daria igualmente parte. Asimismo dí permiso al cirujano y padre capellan para pasar à la guardia, y de allì à la capital. En este dia recogimos una india, mayor de 30 años, que en la Cabeza del Buey se me presentò de noche, conducida por los indios amigos, á quienes rogó que la protegiesen contra los suyos que querian matarla, creyéndola hechicera y causa de las muertes y desgracias ocurridas ùltimamente en sus toldos: por cuya razon la habian arrastrado, y dejàdola en el campo, (trayendo aun en el pescuezo las señales del dogal): que habia seguido la expedicion por mas de 15 dias, mantenièndose con huevos de avestruz y yerbas. Oida esta relacion, la admitì, é hice ocultar en una carreta, sin ser vista mas que del peon, á fin de que no lo trasluciesen los indios y causase alboroto. En este punto son todos los indios muy celosos; bien que ella pidiò ser cristiana, y para poderla manifestar se le vistió del mejor modo posible: lo que causó mucha novedad á toda la expedicion, que ignoraba el caso.
A las 12 del dia se formó una terrible tormenta por el oeste, y fijándose luego por el sud-sud-oeste, descargó en un fuerte aguacero, que duró hasta las 4 de la tarde; y à la oracion quedó completamente despejado el horizonte. Por esta razon no pudieron reunirse las tropas atrasadas, hasta las 10 de la noche, en que recibí parte del capitan de retaguardia, de venir caminando sin novedad, y de estar á tres leguas, refaccionadas enteramente las carretas.
20, JUEVES.
A las 4 de la mañana pasè òrden, y algunos auxilios al capitan de retaguárdia con el sargento de infanteria Peralta para que, luego que llegue á aquel destino, se retirase à su Guardia del Salto, y me avisase de cualquiera ocurrencia que en el corto espacio que nos separaba pudiera haber. Me contestó el recibo de los auxilios de boca, y que estando á la distancia de una legua de mi campamento no me detuviese en marchar, que el lo haria en el mismo dia, despues que despachase á Morales, de que me daria parte. En efecto seguí mi viage hasta las 8, que paré al nord-este de las Lagunas de Calelian, por aprovechar de sus aguas para las haciendas. A las 2 de la tarde proseguimos nuestro viage, hasta las 7, que hicimos alto al nor-oeste de la Cañada de Chivilcoy. El tiempo sereno, pero de excesiva calor. El viento por el norte hasta las 4 de la tarde, en que quedò calma, sin mas novedad.
21, VIERNES.
A las 10 de la noche anterior nos pusimos en marcha, y caminamos en toda ella, hasta las 10 del dia siguiente, que paramos distante dos leguas de la Cañada de las Saladas, hàcia el nord-este, donde estuvimos hasta las 2½ de la tarde. Las carretas fueron á hacer alto en la Cañada del Durazno, y yo lleguè à la Guardia de Lujan, punto de mi salida, y principio de este viage, como à las 9 de la noche, sin otra novedad, á los dos meses de mi partida.