La falta de este òrden tiene sembradas nuestras campañas de familias incultas, que como los hijos de Noè se han dilatado en un mundo desierto, y hoy llaman toda la atencion del Gobierno para poderlas establecer civilmente. La falta de propiedad, aunque una posesion inmemorial se la haya dado, hace que anden errantes, porque se apareció un propietario por una reciente denuncia, que ò los desaloja ó hace feudales. De este desgraciado principio nacen las despoblaciones, la ruina del Estado, y la muchedumbre de males y enormes excesos que se cometen: con los cuales están tan avenidos y familiarizados, que parece peligra la verdad si no los viésemos casi desnudos, endurecidos con las intemperies, è insensibles á sus males.

Este género de vida, adoptada por la clase de gentes referida, y perpetuada como herencia de padres à hijos, hace que la repeticion de actos hóstiles se haya hecho en ellos un habito de robar y matar, y que siempre huyendo de la poblacion sin respeto y autoridad, se entreguen á una vida feroz y salvage.

Este remedio indicado para el arreglo de estas campañas, y que solo quedó en los primeros pasos de su desenrolle, debe llevarse à debido efecto: pero mientras esto sucede, no debe permitirse se inficionen y contaminen las nuevas poblaciones y sus jurisdicciones, si el estado ha de recibir todo el incremento y riqueza que le presentarán unos brazos ahora inútiles por falta de direccion.

El armamento, municiones y útiles, y subsistencia de esta expedicion estaban detallados, y cuando ya no existan unos, y otros no puedan realizarse de los fondos de la municipalidad en que estaban consignados, puede ser difícil arbitrar otros, hasta que las mismas nuevas poblaciones presenten uno exclusivo para sus adelantos, que tampoco lo creo inaccesible.

Cuando las observaciones que dejo hechas no se estimen oportunas al fin que me he propuesto, al menos espero que se reciban como unos sentimientos de sinceridad, y deseos del bien general de la provincia y estado, cuya felicidad he procurado siempre con el mayor anhelo, y por todos los medios posibles.

Una estrepitosa mutacion de gobierno, que de ordinario arrastra la efervescencia popular, y dà ansa á la emulacion para que egercite sus pasiones innobles, ha podido acaso egercitar sobre mí la tropelia y prision injusta que sufrió mi persona el 16 de Abril próximo pasado, y que, conducido despues de uno á otro calabozo, me separase por fin á un confinamiento, y desde allí al presente, sin dárseme otra causa que el imperio de las circunstancias. Yo, bien cierto de mi inocencia, he guardado obediencia y respeto á las autoridades y un silencio profundo, porque entendí que el imperio de las circunstancias que me indicó la Superioridad en su oficio de 30 del mismo mes, era lo mismo que señalarme que los efectos de la revolucion no permitian otras discusiones. Pero convencido yo de la necesidad de buscar ensanches á nuestras fronteras, y que sin retardo deberia verificarse, no he podido dejar de manifestar por medio de los apuntamientos que quedan hechos, cuanto me ha parecido oportuno al logro de aquella interesante obra, sea quien fuese el ejecutor de ella, pues sobre la experiencia y conocimientos que me han marcado las sendas que parece deben seguirse, será fácil determinar las operaciones ulteriores que aseguren el propuesto fin, quedándome la satisfaccion, de que en medio del confinamiento, no he podido mirar con indiferencia todo lo que es en beneficio comun, y en honor del Superior Gobierno á quien dirijo esta memoria, desde este pueblo de Moron, à 8 de Marzo de 1816.

PEDRO ANDRES GARCIA.


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