Recuerdo, sí, que los criados estaban de pié y las criadas acurrucadas ó de rodillas. Su respetuosa humildad les vedaba ocupar asiento.
Los gatos dormían en el centro del círculo, con la rabadilla vuelta á la lumbre.
Algunos copos de nieve caían por el cañón de la chimenea, ¡por aquel camino de los duendes!
¡Y el viento silbaba á lo lejos, hablándonos de los ausentes, de los pobres, de los caminantes!
Mi padre y mi hermana mayor tocaban el arpa, y yo los acompañaba, á pesar suyo, con una gran zambomba que había fabricado aquella tarde con un cántaro roto.
¿Conocéis la canción de los Aguinaldos, la que se canta en los pueblos que caen al Oriente del Mulhacem?
Pues á esa música se redujo nuestro concierto.
Las criadas se encargaron de la parte vocal, y cantaron coplas como la siguiente:
Esta noche es Noche-buena,
y mañana Navidad;
saca la bota, María,
que me voy á emborrachar.
Y todo era bullicio; todo contento. Los roscos, los mantecados, el alajú, los dulces hechos por las monjas, el rosoli, el aguardiente de guindas circulaban de mano en mano... Y se hablaba de ir á la Misa del Gallo á las doce de la noche, y á los Pastores al romper el alba, y de hacer sorbete con la nieve que tapizaba el patio, y de ver el Nacimiento que habíamos puesto los muchachos en la torre...