Quién de novias, en el primer grado del amor, ganadas á punta de lanza en el Cabañal de Valencia ó en las orillas del lago de Enghien; en los Pirineos ó en Andalucía.

D. G... tiene en cartera un drama, que piensa hacer representar.

D. H... trae una máquina para aprender el idioma chino sin necesidad de maestro.

D. J... un discurso contra la Situación, que ya le quita el sueño á los siete ministros.

D. X... hace gárgaras, preparándose á contestar á D. M.

Los cantantes del Teatro Real asoman por Chamberí vestidos de invierno, á fín de no constiparse hasta que les convenga.

En fín: los templos de la gloria, del amor, del dinero y del poder entreabren ya sus puertas: la cucaña de la dicha se levanta otra vez en medio de la corte, y cien mil combatientes esperan la señal del asalto.—¡Ven á las filas!—La inteligencia, la hermosura, la intriga, el valor, los billetes de Banco y hasta la honradez son las armas del combate...—Acude, corre, vuela; elige tu sitio; esgrime el arma que debas al cielo; cierra los ojos y baja la cabeza; envuelve tu corazón en un frac, como en una mortaja, y ¡adelante!...; que, según dijo un sprit fort de la antigüedad:—Vitæ summa brevis spem nos vetat inchoare longam.

X.
LA APERTURA DEL TEATRO REAL.

El mundo madrileño se constituyó al fín la noche del sábado pasado.

Estamos en pleno 1859, aunque todavía no haya terminado 1858.