Á UNA MÁSCARA.

ace en este momento veinte y cuatro horas que te acercaste á mí en el baile de máscaras del Teatro Real, y me dijiste, cogiéndome una mano:

—¡Júralo!

—¡Lo juro!—te respondí desesperadamente, por lo mismo que no sabía de qué diablos se trataba.

—Acabas de jurarme (proseguiste diciendo) referirme en un periódico todas tus aventuras de esta noche.

—¡Lo he jurado!—repliqué yo con cierta solemnidad.