Apreciable camarada, estimado sido, querido ex-ser:
No sientas haber dejado este mundo. En los tres años que faltas de él, nada ha ocurrido que pueda darte dentera por no haberlo presenciado.
Todo sigue lo mismo: sólo las mangas de las levitas han cambiado: ahora se llevan un poco más estrechas.
La Eleuteria se casó.
Cómoda tropezó al fín, realizando tus pronósticos.
Dámasa se ha hecho mujer, y gusta mucho.
Nuestro terrible Canuto cayó al fín en las redes del matrimonio.
Ninguna novia tuya se acuerda de tí.
Nosotros vamos al café á las mismas mesas que cuando tú vivías, y se nos pasan semanas enteras sin recordarte ni por casualidad.
Tu hermano hace conquistas luciendo tu reloj y tu paraguas.