Por varias y diversas razones, hacía ya algún tiempo
que aquel molino era el predilecto punto de llegada y
descanso de los paseantes más caracterizados de la mencionada 10-10
ciudad...—Primeramente, conducía a él un
camino carretero, menos intransitable que los restantes
de aquellos contornos.—En segundo lugar, delante del
molino había una plazoletilla empedrada, cubierta por
un parral enorme, debajo del cual se tomaba muy bien 10-15
el fresco en el verano y el sol en el invierno, merced a
la alternada ida y venida de los pámpanos....—En
tercer lugar, el molinero era un hombre muy respetuoso,
muy discreto, muy fino, que tenía lo que se llama don
de gentes, y que obsequiaba a los señorones que solían 10-20
honrarlo con su tertulia vespertina, ofreciéndoles...
lo que daba el tiempo, ora habas verdes, ora cerezas y
guindas, ora lechugas en rama y sin sazonar (que están
muy buenas cuando se las acompaña de macarros de
pan y aceite; macarros que se encargaban de enviar
por delante sus señorías), ora melones, ora uvas de
aquella misma parra que les servía de dosel, ora rosetas
de maíz, si era invierno, y castañas asadas, y almendras,
y nueces, y de vez en cuando, en las tardes muy frías, 11-5
un trago de vino de pulso (dentro ya de la casa y al
amor de la lumbre), a lo que por Pascuas se solía añadir
algún pestiño, algún mantecado, algún rosco o
alguna lonja de jamón alpujarreño.
—¿Tan rico era el molinero, o tan imprudentes sus 11-10
tertulianos?—exclamaréis, interrumpiéndome.
Ni lo uno ni lo otro. El molinero sólo tenía un
pasar, y aquellos caballeros eran la delicadeza y el
orgullo personificados. Pero en unos tiempos en que
se pagaban cincuenta y tantas contribuciones diferentes 11-15
a la Iglesia y al Estado, poco arriesgaba un rústico
de tan claras luces como aquél en tenerse ganada la
voluntad de regidores, canónigos, frailes, escribanos
y demás personas de campanillas. Así es que no
faltaba quien dijese que el tío Lucas (tal era el nombre 11-20
del molinero) se ahorraba un dineral al año a fuerza
de agasajar a todo el mundo.
—«Vuestra Merced me va a dar una puertecilla
vieja de la casa que ha derribado,» decíale a uno.—«Vuestra
Señoría (decíale a otro) va a mandar que me 11-25
rebajen el subsidio, o la alcabala, o la contribución de
frutos-civiles.»—«Vuestra Reverencia me va a dejar
coger en la huerta del convento una poca hoja para
mis gusanos de seda.»—«Vuestra Ilustrísima me va a
dar permiso para traer una poca leña del monte X.»—«Vuestra 11-30
Paternidad me va a poner dos letras para
que me permitan cortar una poca madera en el pinar H.»—«Es
menester que me haga Usarcé una escriturilla
que no me cueste nada.»—«Este año no puedo pagar
el censo.»—«Espero que el pleito se falle a mi favor.»—«Hoy 12-5
le he dado de bofetadas a uno, y creo que
debe ir a la cárcel por haberme provocado.»—«¿Tendría
su Merced tal cosa de sobra?»—«¿Le sirve a
Usted de algo tal otra?»—«¿Me puede prestar la
mula?»—«¿Tiene ocupado mañana el carro?»—«¿Le 12-10
parece que envíe por el burro?»
Y estas canciones se repetían a todas horas, obteniendo
siempre por contestación un generoso y desinteresado...
«Como se pide.»
Conque ya veis que el tío Lucas no estaba en camino 12-15
de arruinarse.
UNA MUJER VISTA POR FUERA
La última y acaso la más poderosa razón que tenía
el señorío de la ciudad para frecuentar por las tardes
el molino del tío Lucas, era... que, así los clérigos
como los seglares, empezando por el Sr. Obispo y el
Sr. Corregidor, podían contemplar allí a sus anchas 13-5
una de las obras más bellas, graciosas y admirables que
hayan salido jamás de las manos de Dios, llamado entonces
el Ser Supremo por Jovellanos y toda la escuela
afrancesada de nuestro país....