¡ARRE, BURRA!
Por dondequiera que pasaban el personaje y su
apéndice, los labradores dejaban sus faenas y se descubrían
hasta los pies, con más miedo que respeto;
después de lo cual se decían en voz baja:
—¡Temprano va esta tarde el señor Corregidor a ver 28-5
a la señá Frasquita!
—¡Temprano... y solo!—añadían algunos, acostumbrados
a verlo siempre dar aquel paseo en compañía
de otras varias personas.
—Oye, tú, Manuel: ¿por qué irá solo esta tarde el 28-10
señor Corregidor a ver a la navarra?—le preguntó una
lugareña a su marido, el cual la llevaba a grupas en la
bestia.
Y, al mismo tiempo que la pregunta, le hizo cosquillas,
por vía de retintín. 28-15
—¡No seas mal pensada, Josefa! (exclamó el buen
hombre). La señá Frasquita es incapaz...
—No digo yo lo contrario... Pero el Corregidor no
es por eso incapaz de estar enamorado de ella... Yo he
oído decir que, de todos los que van a las francachelas 28-20
del molino, el único que lleva mal fin es ese madrileño
tan aficionado a faldas...
—¿Y qué sabes tú si es o no aficionado a faldas?—preguntó
a su vez el marido.