—¡Basta! (gritó D. Eugenio).—¡Eres un insolente! 50-15

Y, cogiendo media cuartilla de papel, escribió una
esquela, cerrola, doblándole un pico, y se la entregó a
Garduña.

—Ahí tienes (le dijo al mismo tiempo) la carta que
me has pedido para el alcalde del Lugar. Tú le explicarás 50-20
de palabra todo lo que tiene que hacer.—¡Ya
ves que sigo tu plan al pie de la letra! ¡Desgraciado
de ti si me metes en un callejón sin salida!

—¡No hay cuidado! (contestó Garduña). El señor
Juan López tiene mucho que temer, y en cuanto vea la 50-25
firma de Usía, hará todo lo que yo le mande.—¡Lo
menos le debe mil fanegas de grano al Pósito Real, y
otro tanto al Pósito Pío!... Esto último contra toda
ley, pues no es ninguna viuda ni ningún labrador pobre
para recibir el trigo sin abonar creces ni recargo, sino 50-30
un jugador, un borracho y un sin vergüenza, muy amigo
de faldas, que trae escandalizado el pueblecillo...—¡Y
aquel hombre ejerce autoridad!... ¡Así anda el
mundo!

—¡Te he dicho que calles! ¡Me estás distrayendo! 51-5
(bramó el Corregidor).—Conque vamos al asunto
(añadió luego, mudando de tono). Son las siete y cuarto...
Lo primero que tienes que hacer es ir a casa y
advertirle a la señora que no me espere a cenar ni a
dormir. Dile que esta noche me estaré trabajando aquí 51-10
hasta la hora de la queda, y que después saldré de ronda
secreta contigo, a ver si atrapamos a ciertos malhechores...
En fin, engáñala bien para que se acueste
descuidada.—De camino, dile a otro alguacil que me
traiga la cena... ¡Yo no me atrevo a parecer esta noche 51-15
delante de la señora, pues me conoce tanto, que es
capaz de leer en mis pensamientos!—Encárgale a la
cocinera que ponga unos pestiños de los que se hicieron
hoy, y dile a Juanete que, sin que lo vea nadie, me
alargue de la taberna medio cuartillo de vino blanco.—En 51-20
seguida te marchas al Lugar, donde puedes hallarte
muy bien a las ocho y media...

—¡A las ocho en punto estoy allí!—exclamó
Garduña.

—¡No me contradigas!—rugió el Corregidor, acordándose 51-25
otra vez de lo que era.

Garduña saludó.

—Hemos dicho (continuó aquél, humanizándose de
nuevo) que a las ocho en punto estás en el Lugar. Del
Lugar al molino habrá... Yo creo que habrá una media 51-30
legua...

—Corta.