—¡Soy el Corregidor!

—¡Dale, bola! ¿No le digo a V. que el señor Corregidor 98-25
vino antes de las doce..., y que yo lo vi con
mis propios ojos encerrarse en las habitaciones de la
Señora? ¿Se quiere V. divertir conmigo?—¡Pues
espere V..., y verá lo que le pasa!

Al mismo tiempo se abrió repentinamente la puerta, 98-30
y una nube de criados y ministriles, provistos de sendos
garrotes, se lanzó sobre los de afuera, exclamando
furiosamente:

—¡A ver! ¿Dónde está ese que dice que es el Corregidor?
¿Dónde está ese chusco? ¿Dónde está 99-5
ese borracho?

Y se armó un lío de todos los demonios en medio de
la obscuridad, sin que nadie pudiera entenderse, y no
dejando de recibir algunos palos el Corregidor, Garduña,
el Sr. Juan López y Toñuelo. 99-10

Era la segunda paliza que le costaba a D. Eugenio
su aventura de aquella noche, además del remojón que
se dio en el caz del molino.

La señá Frasquita, apartada de aquel laberinto, lloraba
por la primera vez de su vida... 99-15

—¡Lucas! ¡Lucas! (decía). ¡Y has podido dudar
de mí! ¡Y has podido estrechar en tus brazos a otra!

—¡Ah! ¡Nuestra desventura no tiene ya remedio!

XXIX