CUADRO GENERAL
DE
MIS VIAJES POR ESPAÑA
I
EXPLICACIÓN PREVIA
demás de la media docena de viajes cuyo relato circunstanciado acabáis de leer, tal y como lo escribí á su debido tiempo, y además también de mi expedición á la Alpujarra, que forma tomo aparte en la presente colección de mis OBRAS, he realizado otras muchísimas correrías, más ó menos poéticas, por esta bendita tierra de España, donde me cupo la honra de nacer, y donde, dicho sea entre paréntesis, protesto vivir y morir á uso y estilo de mis difuntos padres, aunque cada día se invente un nuevo Paraíso terrenal al otro lado de los Pirineos.....—Pero acontece, amigos lectores, que todavía no he tenido ocasión, ni hoy la tengo, de escribir la relación de tales andanzas, y por consiguiente, nada digo en este tomo acerca de Andalucía, Murcia, Valencia, Aragón, Navarra, las Provincias Vascongadas y otros territorios que han sido también objeto de mis peregrinaciones.
Espero en Dios, sin embargo, que algún día podré suplir este hueco, escribiendo una segunda parte de la presente obra, bajo el título de Más viajes por España; y, entretanto, voy á trazar aquí una especie de índice ó cuadro sinóptico de todos esos mis no escritos viajes, ó sea de ese mi futuro libro, como anticipado homenaje de amor á pueblos y regiones que, por más ó menos tiempo, fueron teatro de la tragicomedia de mi vida, y también para que ni por un momento resulte que he dejado de agradecer ninguno de los goces y aprovechamientos que plugo á Dios consentirme, durante mi estancia en su finca de recreo llamada La Tierra, ó, más bien dicho, durante este incomprensible y rápido viaje que, hasta parados y aun dormidos, estamos siempre haciendo los hombres, desde el misterioso reino que hay antes de la cuna, al no menos misterioso que hay más allá del sepulcro.
Echaréis de menos en el siguiente Cuadro general algunas visitas (que por ningún concepto he debido dejar de hacer antes de morirme) á territorios enteros tan importantes como Cataluña, Asturias y Galicia, y á tal ó cual provincia suelta de otros antiguos reinos de España..... Pero ¡amigo! me cansé y me casé: la primitiva fuerza centrífuga de mi carácter se convirtió en centrípeta tan luego como tuve casa y hogar; y desde entonces sólo he viajado lo puramente indispensable, ya comprometido por algún amigo, ó ya á remolque de alguna prosaica obligación.—Quiero decir con esto que, llegado á cierta edad ó á cierto estado de ánimo, mi antiguo afán de esparcirme, de ver, de ser visto, de correr mundo, de presenciar cuantos sucesos notables ocurrían en mi tiempo (afán que me había llevado á todo linaje de inauguraciones y espectáculos, á ver ajusticiar reos, á la primera Exposición Universal de París, á la guerra de Africa, á la transfiguración de Italia en un solo Estado, á la zona en que el eclipse total de sol de 1860 fué visible, etc., etc.), se trocó en una invencible tendencia á recogerme, á concentrarme, á aislarme, á vivir en mi casa, con mi familia y con mis libros, y que, por consiguiente, no pasaron de proyectos infinidad de excursiones que tenía pensado hacer, no sólo por el suelo patrio, sino por toda la redondez de la tierra.....
Portugal, Egipto, el Cabo de Buena Esperanza, los Santos Lugares, Sumatra, Grecia, Méjico, Laponia....., ¡qué sé yo cuántas regiones pensaba visitar y había ya estudiado en mapas y libros!..... ¡Qué sé yo cuántas curiosidades se me han quedado sin satisfacer y cuántos anhelos sin cumplir, para otra vez que vuelva á este planeta, aunque ello sea el propio día del Juicio Final!.....—Baste saber que, entre mis planes juveniles, entraba escribir una novela, ó más bien cuatro novelas en una, con el título de Los cuatro puntos cardinales, cuyos estudios para la parte del Norte dieron origen á El Final de Norma, Los ojos negros, Un año en Spitzberg y otros escritos míos que tienen por teatro los hielos boreales.