Aplausos y aclamaciones acogieron este discurso; y, sin más debate, aprobóse por unanimidad el proyecto, quedando decidido que á la noche siguiente saldríamos para Salamanca.

II

DE MADRID A MEDINA DEL CAMPO

En efecto: á las nueve y media de la siguiente noche salíamos de Madrid en el tren segundo correo, destinado, como todo el mundo sabe, á transportar cartas y viajeros desde esta Villa y Corte (que ya cuenta 400.000 habitantes) á media España y á toda Europa.

Sin embargo, íbamos casi solos.....—Los españoles tenemos pocos asuntos fuera de casa, y los que tenemos no nos interesan hasta el extremo de hacernos emprender largos viajes. Nuestra filosofía moruna, ascética, ó como queráis llamarla, da de sí esta magnánima indiferencia, tan deplorada por economistas y políticos, y tan aplaudida por otra clase de pensadores que miran las cosas desde más alto. Viajan, sí, por mero placer, los elegantes y los fantaseadores, los bañistas de afición y los amantes de la naturaleza; pero, precisamente en la fecha citada, este linaje de madrileños regresaba ya hacia las orillas del Manzanares, ó, por mejor decir, hacia las bocas de riego del Lozoya.—Además, aquel día era martes, y los martes apenas se despacha algún billete en nuestros ferrocarriles, por aquello de que en martes ni te embarques ni te cases; razón que me ha movido á mí siempre á preferir los martes para viajar, pues va uno más holgado en el tren ó en la diligencia. ¡Y si puedo combinar que sea martes y día 13, mejor que mejor!

Esto de la holgura lo llevábamos nosotros resuelto aquella noche por ministerio de la ley..... Quiero decir, que éramos dueños de un reservado de ocho asientos, que entre cuatro personas daba dos asientos para cada una, con su correspondiente rincón por cabeza y para la cabeza.—Nos dormimos, pues, en seguida que el tren se puso en marcha (como muy necesitados que estábamos de descansar de nuestras prisas del día, y también para ir haciendo provisión de sueño y de reposo, á cuenta de los madrugones y demás fatigas consiguientes á una expedición artístico-poética por tierra de garbanzos), y dormidos pasamos muchísimo tiempo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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A las tres de la madrugada el hambre nos despertó.

Estábamos en Sanchidrián, á veinticinco leguas de Madrid, al otro lado de la cordillera del Guadarrama.

¡Bien nos habíamos portado! ¡Cinco horas de sueño de un tirón!