La Corte, desandando la Historia de España hasta llegar á su cuna, y yo, dirigiéndome á Valladolid para luego girar hacia estos montes sin historia conocida, hemos atravesado, pues, el país clásico de los Infanzones de Castilla, la tierra que pisaron los Condes, los Reyes y los Caballeros, el lugar de mil batallas portentosas y de treinta Cortes que hoy son pobres y obscuras villas.
Ya, antes, al trepar al Guadarrama, tumba de hielo en que Felipe II se escondió en vida, cerrando el libro de la epopeya española, había yo meditado largamente..... El Guadarrama, ó sea el Monasterio de El Escorial, cuya triste mole descubrí á lo lejos, es una losa fúnebre colocada sobre nuestro pasado de gloria. No parece sino que el gran Misántropo presintió la ruina del imperio de Carlos V, y levantó un padrón mortuorio en conmemoración de la grandeza de España.—En adelante los Carlos de Austria se llamarían Carlos II, los Felipes, Felipe IV, et sic de cæteris.
Pasé por Olmedo, donde hace cuatro siglos se dieron dos batallas, la una en 1445, la otra en 1466.
En la primera resultó D. Álvaro de Luna herido en una pierna..... y Maestre de Santiago. Allí ganaron también D. Juan Pacheco el Marquesado de Villena y D. Íñigo López de Mendoza el de Santillana. ¡Reyes, Grandes y poetas combatieron pecho á pecho y brazo á brazo; triunfó Castilla, y cubrióse (dicen) de gloria el infante D. Enrique, más tarde llamado Enrique IV el Impotente!
En la segunda, el honor de Castilla fué vulnerado por vencidos y vencedores, por los nobles y por el Rey, demostrándose así con el testimonio de la Historia, que cuando los reyes no representan las aspiraciones de sus pueblos, hasta el laurel se convierte en sus manos en fúnebre sauce.
Pero dejemos la Historia, por respetos á la ley de imprenta que nos rige.
De Madrid á Valladolid hay treinta y cuatro leguas y pico, que se andan en veintitrés horas.—Llegué, pues, á las cinco de la mañana á la ciudad de D. Álvaro de Luna.
II
Ya allí el calor era soportable, el aire elástico, la vegetación risueña. Había un río surcado por lanchas y cuajado de bañistas; había espesas arboledas; hermosas Casas de Baños, y un paseo llamado las Moreras (donde estudié, la tarde de un domingo, el mujerío vallisoletano), y había un Campo Grande, paseo nocturno mucho más extenso que el Prado de esa Villa y Corte.
Todos pronostican á Valladolid un porvenir muy lisonjero. El ferrocarril, que llama ya á sus puertas, desarrollará los elementos de riqueza que posee de muy antiguo aquel país, juntamente industrial, ganadero y agrícola. En la actualidad tiene fábricas de papel continuo, de tejidos, de pan, de productos químicos, de harina, de calderería, de cerveza, de curtidos, de botones, de cola, de chocolate, de loza fina, de telas metálicas, de fundición, de cintas, de pasamanería, de platería, de herrería.....—Muchas de estas cosas en pequeña escala; pero con grandes condiciones de vida y prosperidad.