V
Nada puedo decirte de las diez y ocho ó veinte leguas que hay desde Palencia á Alar—las pasé durmiendo.
¿Qué son hoy, pues, para mí aquellas tierras que cruzó mi cuerpo, en tanto que mi alma viajaba por otra parte, quizás por la Alcarria, quizás por Andalucía? ¡Lo que la vida es para una vieja; lo que nuestras luchas políticas ó controversias filosóficas son, verbigracia, para los pastores de la Sierra de Gredos; lo que debió de ser, por ejemplo, para mis amigas las monjas de Ocaña la muerte de lord Byron!.....—¡Maldita la cosa!
Diez horas estuve detenido en Alar del Rey, almacén de trigo y harinas destinados al tráfico por el Canal de Castilla y Estación de un ferrocarril que irá á Santander con el tiempo, pero que ahora sólo llega á Reinosa.....
A las cuatro de la tarde salió al fin un tren para este punto.....—El tren se componía de tres ó cuatro coches, ocupados por diez ó doce personas.....
Parecía aquello una sombra de ferrocarril..... Pero yo me alegré en el alma de hacer aquellas nueve leguas tan solitaria y cómodamente, corriendo de una ventanilla á otra para admirar soberbios paisajes montañosos, en que se veían confundidos árboles, rocas, malezas, viaductos, prados, cabañas, túneles, desmontes, bosques, arroyos, puentes..... ¡Todos los encantos de la naturaleza y de la civilización!
Al cabo de dos horas estaba en Reinosa, á las orillas del incipiente Ebro, cerca de los nevados puertos que dan paso á la provincia de Santander.....—Y allí tomé la Diligencia para la aldea en que escribo estas líneas; aldea que tiene la dicha de no estar en el mapa, pero que no va á librarse por eso de figurar en letras de molde.
VI
Estoy en el valle de Buelna, á orillas del Besaya, en la jurisdicción de Los Corrales, en el corazón de las montañas de Santander.
Imagínate cien casas desparramadas sin concierto á lo largo del valle; es decir, imagínate entre casa y casa todo un prado, y á las veces dos ó tres huertas con árboles frutales.—He allí la Iglesia, sola en extenso campo, como un monasterio, y rodeada de castaños, nogales é higueras.—Las Casas Consistoriales se levantan en remoto paraje pintoresco, donde ya parecía que la aldea había terminado.—Aquella otra casa de campo que se ve á lo lejos es la Botica.—Aquel cortijo, cercado de portales llenos de vacas, acaso será el Estanco.....—Pero no extiendas más la vista, que la casa inmediata pertenece ya á otro pueblo.—¿Qué te parecen estas poblaciones, á ti que estás acostumbrado á las apiñadas villas y aldeas andaluzas ó castellanas? ¿No te parece mucho más propio para gozar de la vida campestre este caserío diseminado, que aquel colmenar de tristes é insalubres casuchas, donde se vive en forzosa vecindad con la grosería, la estupidez y el desaseo?