Pues sigue oyendo la descripción de mi retiro.....—Si quieres cazar, á la puerta de tu casa tienes liebres y perdices; en el monte de la derecha jabalíes y osos..... (á los cuales preparamos una batida); en el monte de la izquierda, corzos y venados, que ya han aparecido sobre mi mesa en varios guisos.—Si optas por la pesca, el río te brinda con anguilas, truchas y hasta exquisitos salmones.—¿Eres herborizador? Trepemos al monte de Caldas, y encontrarás plantas de todos los climas, inclusos el té y el tabaco.—¿Quieres flores? Paséate por el campo, y la pródiga naturaleza te dará mil variedades de rosas y mirtos silvestres, enredaderas, amapolas, lirios, madreselvas, violetas y jazmines.—¿Deseas frutos? Desde el delicado griñón, que no conoces, hasta la sabrosa pavía; desde la avellana hasta la pera de manteca, y variadas manzanas, ciruelas riquísimas, uvas, membrillos, melocotones, nueces y castañas, todo lo hallarás en sazón.—Porque aquí reinan á un mismo tiempo las cuatro estaciones, según que subas ó bajes, ó que camines al Norte ó al Mediodía. En ciertos sitios escarcha todas las noches; en otros hace calor. Arriba, el viento seca y orea la tierra; abajo, la humedecen constantes rocíos.....

Pero la especialidad, la maravilla de este valle es la leche. Que tengas tisis ó tengas asma; que Madrid te haya secado la médula de los huesos, ó debas al estudio ó á la disipación una gran frialdad de estómago....., ¡nada te importe! Bebe leche por la mañana, al mediodía y á la noche, recién ordeñada, como la toma el ternero, ó trasnochada y cubierta de crema, cocida ó cruda, líquida ó en requesones ó en queso..... ¡Mama á todas horas, te digo, y te nutrirás, te refrescarás, sacudirás todas las ruindades madrileñas, y remudarás tu sangre, tu color, tu vida, todo tu ser!

No creas que exagero: ¡este es el paraíso[18]! Aquí no quema el sol; aquí no moja la lluvia..... (Es decir, aunque moja, no da reumas ni calambres.)—Ahora estamos en Agosto, y salgo sin sombrero á las once del día á coger fruta ó á matar gorriones, y ni me da un tabardillo ni me duele siquiera la cabeza.....—Ayer he sufrido á pie quieto un aguacero de una hora, buscando en el río el nido de un salmón, un aguacero de una hora, á la orilla del río, y no me he baldado.....

¡Oh, sí! La benignidad de este clima es prodigiosa. Todos los elementos pierden aquí su rigor y todas las bellezas del mundo ofrecen sus encantos..... ¡Porque nada falte, hasta puedes ver el mar, sólo con subirte al próximo monte de Collados!.....

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Sin embargo, la mujer, sublimada por el cristianismo á esfera muchas veces superior á la del hombre; la mujer, objeto siempre en nuestra patria del culto de los caballeros, de las trovas de los poetas, de los agasajos de los rondadores nocturnos; la mujer, reina de su casa en Andalucía, lujosa, petimetra y holgazana á expensas del sudor del marido, lleva aquí la parte más dura de los trabajos agrícolas. Ella ara, ella siembra, ella coge, ella guía el carro, guarda las vacas y sufre todos los rigores de la intemperie..... Véselas, pues, ajadas, feas, sucias, andrajosas, con el cuévano á la espalda y el niño dentro, encorvadas contra la tierra, sin aliño alguno en su traje ni asomos de tocado, mientras que el hombre se pasea ufano y compuesto, colorado y robusto, ocupado en pescar ó en llevar las reses á las ferias.....

¡Triste condición la de un pueblo que no rinde culto á la hermosura y donde el amor no se levanta sobre el egoísmo del más fuerte!

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El día de San Roque he asistido á las fiestas de Somahoz y regaládome con la música y el baile del país.

La música es una especie de jota menos bulliciosa que las de Aragón y de una melancolía infinita.—El baile se distingue por la seriedad y circunspección con que se mueven las parejas.