Mas ¡ay infeliz! ¿qué veo?

¡Un yerto cadáver mudo

Entre sus brazos me espera!

¿Quién en un instante pudo

En facciones desmayadas

De lo pálido y caduco,

Desvanecer los primores

De lo rojo y lo purpúreo?

Esquel.

Así, Ciprïano, son