He venido á confesarle
Por el más sumo y inmenso.
El gran Dios de los cristianos
Es el que á voces confieso;
Que aunque es verdad que yo ahora
Esclavo soy del infierno,
Y que con mi sangre misma
Hecha una cédula tengo,
Con mi sangre he de borrarla
En el martirio que espero.