No muera en agua yo, como no muera
Tampoco en tierra hasta el postrero dia.
D. Enr.
¡Que escuches este loco!
D. Fern.
Y que tu pena,
Sin razon, sin arbitrio y sin consuelo[6],
¡Tanto de tí te priva y te divierte!
D. Enr.
El alma traigo de temores llena: