La llave eterna de los cielos abra
Un resquicio siquiera,
Que de aqueste peligro salga afuera
Quien aquí se ha venido
Sin qué ni para qué. Pero fingido
Muerto estaré un instante,
Y muerto lo tendré para adelante.
(Échase en el suelo.)
ESCENA XV.
Un moro acuchillando á DON ENRIQUE.—BRITO en el suelo.