Moro.
¿Quién tanto se defiende,
Siendo mi brazo rayo, que desciende
Desde la cuarta esfera?
D. Enr.
Pues aunque yo tropiece, caiga y muera
En cuerpos de cristianos,
No desmaya la fuerza de las manos;
Que ella de quien yo soy mejor avisa.
(Písanle, y éntranse.)