El contacto, horror las voces,

Que discurriendo veloces,

De mortal veneno llenas,

Articuladas apénas,

Esto les pude entender:

«¡Ay infelice mujer!

¡Ay forzosa desventura!

¿Que en efecto esta hermosura

Precio de un muerto ha de ser?»

Dijo, y yo tan triste vivo,