Que diré mejor que muero;

Pues por instantes espero

De aquel tronco fugitivo

Cumplimiento tan esquivo,

De aquel oráculo yerto

El presagio y fin tan cierto,

Que mi vida ha de tener.—

¡Ay de mí! ¡que yo he de ser

Precio vil de un hombre muerto! (Vase.)

ESCENA II.