Que diré mejor que muero;
Pues por instantes espero
De aquel tronco fugitivo
Cumplimiento tan esquivo,
De aquel oráculo yerto
El presagio y fin tan cierto,
Que mi vida ha de tener.—
¡Ay de mí! ¡que yo he de ser
Precio vil de un hombre muerto! (Vase.)