Ni dudo, Zara, ni ignoro
Que entónces es bien soñado;
Mas si á soñar ha llegado
En fortuna tan incierta,
Que desdichas le concierta,
Ya aquello sus ojos ven,
Pues soñando el mal y el bien,
Halla el mal cuando despierta.
Piedad no espero ¡ay de mí!
Porque mi mal será cierto.