Él no hubo menester más;

Que en tocando esta materia

De la majestad, discurre

Con ambicion y soberbia;

Porque en efecto la sangre

Le incita, mueve y alienta

Á cosas grandes, y dijo:

«¡Que en la república inquieta

De las aves tambien haya

Quien les jure la obediencia!