Para dama: así desea,

Desesperado mi amor

Y ofendida mi paciencia,

Castigar vuestro desprecio,

Y satisfacer mi afrenta.

Lisardo.

Eusebio, donde el acero

Ha de hablar, calle la lengua.

(Sacan las espadas, y riñen; Lisardo cae en el suelo, y procurando levantarse, torna á caer.)

¡Herido estoy!