Con una cólera inquieta,

Y en la primera naveta

Los papeles encontró.

Miróme y volvió á cerrar.

Y sin decir nada (¡ay Dios!)

Buscó á mi padre, y los dos

(¿Quién duda es para tratar

Mi muerte?) gran rato hablaron

Cerrados en su aposento;

Salieron, y hácia el convento