Eusebio.

De espanto estoy y admiraciones lleno.

¿Quién eres, venerable

Caduco, á quien los cielos, admirable

Han hecho con prodigio milagroso?

Alberto.

Yo soy, oh capitan, el más dichoso

De cuantos hombres hay; que he merecido

Ser sacerdote indigno, y he leido

En Bolonia sagrada teología