Cuarenta y cuatro años con desvelo.

Dióme Su Santidad, por este celo,

De Trento el obispado

Premiando mis estudios; y admirado

Yo de ver que tenía

Cuenta de tantas almas,

Y que apénas la daba de la mia,

Los laureles dejé, dejé las palmas,

Y huyendo sus engaños,

Vengo á buscar seguros desengaños