Pero ¿quién podrá librarse
De sospechas, en quien son
Mentirosas las verdades?
Muerte de amor son los celos,
Que no perdonan á nadie,
Ni por humilde le dejan,
Ni le respetan por grave.
Aquí pues, donde yo digo,
Rosmira y yo... De acordarme,
No es mucho que el alma tiemble,