Muriese sin confesion.

No seré el primer ladron

Que en vos se confiese á Dios.

Y pues que ya somos dos,

Y yo no lo he de negar,

Tampoco me ha de faltar

Redencion que se obró en vos.

Lisardo, cuando en mis brazos

Pude ofendido matarte,

Lugar dí de confesarte,