Que yo quite á otros la muerte,
Para que me la deis vos.
Por excusar el que hubiera
Escándalo en el lugar,
De su parte os vengo á hablar
(¡Oh nunca á hablaros viniera!),
Porque vuestra eleccion fuera
Árbitro de sus recelos,
Como juez de sus desvelos;
Pero ved que es gran rigor