Que las victorias de amor,

No hay trofeo en que consistan,

Sino en granjear el cariño

De la hermosura que estiman!

Porque querer sin el alma

Una hermosura ofendida,

Es querer una mujer

Hermosa, pero no viva.

¡Qué ruegos, qué sentimientos,

Ya de humilde, ya de altiva,