Mas ¡ay triste! ¡ay infelice!

Que no soy yo á quien más ama

Mi misma vida, supuesto

Que tambien ella tirana

Me aborrece por ser mia;

Y no con morir acaban

Mis desdichas, que inmortales

Mas allá de morir pasan.

Otaviano... Al pronunciarlo,

Valor y aliento me faltan.