Perdió este retrato vuestro,

Y sin saber cúyo fuese

(De que hago testigo al cielo,

Y á cuantos dioses adoro),

Sólo por ser tan perfecto,

Mandé á un pintor que me hiciese

Dél una imágen de Vénus.

Esta pues, constituida

Ya una vez en deidad, viendo

Un peligro en que me hallaba