Ténte, mujer; que confundo

Mis sentidos al mirar

No sé qué fatal trasunto,

Que ví otra vez.

Mariene.

De ese pasmo,

De ese pavor que en tí infundo,

El contratiempo gozando,

Huiré, puesto el iracundo

Acero al pecho. Mas ¡cielos! (Conociéndole.)