Sin espadas y con lenguas,
Que son las peores armas,
Pues una herida mejor
Se cura que una palabra!
Alguna acaso le dije
Que obligase á su arrogancia
A que (aquí tiemblo al decirlo)
Tomándome (¡pena extraña!)
El báculo de las manos,
Con él... Pero hasta esto basta;