«Date por el Rey de España.

—¿Prenderme á mí?» dijo entónces,

Y al ir á empuñar la espada,

Diciendo á voces la gente:

«¡Viva el sacro nombre de Austria!»

Un soldado en la cabeza

Empleó la partesana;

Que como de la corona

Juzgó vivir adornada,

Fué capaz sujeto á un tiempo