De la dicha y la desgracia.

Cayó en la tierra, y cayeron

Con él tantas esperanzas

Como suspenso tenían

El mundo con sus hazañas;

Que al amago ántes que al golpe,

Pudo titubear España.

Si el venir, señor, adonde,

Puesta á tus heróicas plantas

Del valiente Abenhumeya