¿No hay alguna criada?
Mas ¡ay de mí! la puerta está cerrada,
Nadie en casa me escucha.
Mucha es mi turbacion, mi pena es mucha.
Destas ventanas son los hierros rejas,
Y en vano á nadie le diré mis quejas,
Que caen á unos jardines, donde apénas
Habrá quien oiga repetidas penas.
¿Dónde iré desta suerte,
Tropezando en la sombra de mi muerte?