Moria en rubias ondas anegada?

¡Ay Dios, este desmayo

Fué de mi vida aquí mortal ensayo!

¡Qué ilusion! Por verdad lo dudo y creo.

El papel romperé.—¡Pero qué veo!

De mi esposo es la letra, y desta suerte

La sentencia me intima de mi muerte:

(Lee.) El amor te adora, el honor te aborrece; y así el uno te mata y el otro te avisa. Dos horas tienes de vida: cristiana eres, salva el alma, que la vida es imposible.

¡Válgame Dios! ¡Jacinta, hola! ¿Qué es esto?

¿Nadie responde? ¡Otro temor funesto!