Desafiaba los rayos,

Despues que venció los vientos.

Y no fué, sino que al ver

Tu casa, montes de celos

Se le pusieron delante

Porque tropezase en ellos;

Que áun un bruto se desboca

Con celos; y no hay tan diestro

Jinete, que allí no pierda

Los estribos al correrlos.