Milagro de tu hermosura
Presumí el feliz suceso
De mi vida; pero ya,
Más desengañado, pienso
Que no fué sino venganza
De mi muerte, pues es cierto
Que muero, y que no hay milagros
Que se examinen muriendo.
D.ª Men.
Quien oyere á vuestra Alteza
Milagro de tu hermosura
Presumí el feliz suceso
De mi vida; pero ya,
Más desengañado, pienso
Que no fué sino venganza
De mi muerte, pues es cierto
Que muero, y que no hay milagros
Que se examinen muriendo.
D.ª Men.
Quien oyere á vuestra Alteza