Dais desde el pecho á la lengua,
Y atentamente he pensado
Que no hay opinion que pueda,
Por más sutil que discurra,
Tener dudosa la vuestra.
¿Quién, en naciendo, no vive
Sujeto á las inclemencias
Del tiempo y de la fortuna?
¿Quién se libra, quién se excepta
De una intencion mal segura,