De un pecho doble, que alienta

La ponzoña de una mano

Y el veneno de una lengua?

Ninguno. Solo dichoso

Puede llamarse el que deja,

Como vos, limpio su honor

Y castigada su ofensa.

Honrado estais: negras sombras

No deslustren, no oscurezcan

Vuestro honor antiguo, y hoy