Pero bastó que sombra vuestra fuese.

¡Dichosa yo mil veces, si pudiese

Amaros como el alma imaginaba!

Que la deuda comun así pagaba

La vida, cuando humilde me rindiese.

Disculpa tengo, cuando temeroso

Y cobarde mi amor, llego á miraros,

Si no pago un amor tan generoso.

De vos, y no de mí, podeis quejaros,

Pues, aunque yo os estime como á esposo,