DON LOPE.

¡Válgame Dios! ¡quién pudiera

Aconsejarse prudente,

Si en la ocasion hay alguno

Que á sí mismo se aconseje!

¿Quién hiciera de sí otra

Mitad, con quien él pudiese

Descansar? Pero mal digo:

¿Quién hiciera cuerdamente

De sí mismo otra mitad,